A partir de hoy 01 de abril de 2025 comienza la nueva presidencia nacional de la Universidad Libre en cabeza de la doctora María Elizabeth García González.
García González es abogada y especialista de esta casa de estudios, ha sido miembro de la Sala General desde los años 90. Su vida profesional ha estado marcada por la identidad Unilibrista, pues de la mano de importantes maestros como el doctor Evelio Suárez Suárez y Miguel González Rodríguez aprendió de la ética y la función social que cumple el derecho. Hizo su paso por el Consejo de Estado como magistrada auxiliar durante veinte años, luego de lo cual participó en las convocatorias para ser Magistrada Titular del Consejo de Estado, elegida el 27 de julio de 2010, se mantuvo en este hasta el 20 de septiembre de 2018. Ya culminada su amplia trayectoria en esa corporación, en 2019 es elegida como presidenta de la seccional Bogotá y luego como rectora, cargos que ocupó de forma sobresaliente hasta marzo de 2024.
Su meta para este nuevo periodo estatutario como Presidenta Nacional es seguir avanzando en los proyectos de la Universidad Libre, posicionándola aun más en los contextos regional, nacional e internacional, siempre de la mano de todos aquellos que conforman esta comunidad universitaria.
Su posesión como Presidenta Nacional el día de hoy estuvo marcada por el beneplácito de todos los integrantes de la Sala General y de la gran emoción que causa entre los miembros de la comunidad universitaria que sea precisamente ella quien ocupe esta alta dignidad, como la primera mujer que administrará los destinos de la Universidad en 102 años de historia.
A continuación, los invitamos a leer el emotivo discurso de posesión de la doctora María Elizabeth García González:
Honorables Consiliarios, miembros de la Sala General y comunidad universitaria.
Me es grato dirigirme a ustedes con ocasión de mi posesión en la Presidencia Nacional de la Universidad Libre, por honrosa designación que me hiciera la Sala General.
Al asumir el cargo permítanme evocar algunos momentos de mi vida personal y familiar, de alguna manera ligados a la historia de nuestra Universidad, que evidencian lo mucho que ésta representa para nosotros. El primero de ellos, se remonta a la participación de mi abuelo materno, ANDELFO GONZÁLEZ, en el equipo médico que tuvo bajo su responsabilidad extraer el corazón de nuestro fundador, el General Benjamín Herrera, para trasladarlo hasta la sede de la Universidad, como fuera su última voluntad, donde habría de reposar como homenaje perenne a su memoria. De lo anterior da cuenta la publicación del entonces Diario Nacional de 2 de marzo de 1924, que se halla en el archivo histórico y en el museo de nuestra Casa de Estudios.
Años más tarde mi padre, HERNANDO GARCÍA BOHÓRQUEZ, hizorealidad su sueño de formarse como abogado en las aulas de nuestra alma mater, bajo la batuta e instrucción de insignes maestros que brillaron con luz propia en la escena nacional e internacional, como el inmolado dirigente liberal Jorge Eliecer Gaitán.
Más adelante, por tradición y convicción fui yo la que tuvo el privilegio de formarse en este prestigioso claustro universitario en el que realicé mis estudios de derecho tanto a nivel de pregrado como de posgrado.
Ya en el ejercicio de mi actividad profesional y por espacio de 9 años conté con el apoyo y orientación del ilustre maestro, egresado de nuestra universidad, doctor Evelio Suárez Suárez, de quien no solo aprendí la práctica del derecho procesal, sino a ejercer dignamente la noble profesión de abogado observando siempre los principios éticos y sin perder de vista que el derecho cumple, ante todo, una función social.
Posteriormente, y de la mano del también ilustre maestro unilibrista, el doctor Miguel González Rodríguez, llegué al Consejo de Estado como Magistrada Auxiliar, cargo que desempeñé por espacio de 20 años, lo que a la postre tuvo mucho que ver con mi designación como Consejera de Estado, alto tribunal del cual hice parte por el periodo constitucional de ocho años.
Más allá de lo que ha significado esta Casa de Estudios para mí, para mi familia y para nuestro país, con mi designación la universidad continúa desbrozando el camino para que la mujer colombiana tenga acceso a las más altas dignidades de dirección y decisión en nuestra sociedad, lo que sin duda nos permite seguir la huella trazada por destacadas unilibristas que abrieron las puertas para la proyección femenina en todos los campos, incluido el acceso a los altos órganos gubernamentales, como es el caso de la doctora Aydeé Anzola Linares, primera mujer en ostentar el cargo de magistrada del Consejo de Estado.
En esta oportunidad asumo la dignidad para la que he sido designada consciente del compromiso que representa para mi género ser la primera mujer en hacerlo en los más de 100 años de historia de nuestro Centro de Estudios.
Llego a esta alta dignidad con el optimismo y la convicción de que la Universidad Libre cuenta con numerosas fortalezas derivadas de la excelencia y profesionalismo de su cuerpo docente, de sus egresados, de su personal administrativo y, obviamente, del compromiso y entusiasmo propio de los sueños y aspiraciones de los estudiantes quienes, sin duda, representan el mayor patrimonio y razón de ser de nuestra institución, en la medida en que su principal esfuerzo siempre ha estado encaminado a su formación y preparación humana y profesional, a fin de que puedan aportar en la medida de lo posible ala consolidación de una mejor sociedad.
Al agradecer una vez más la confianza depositada en mí, con la mayor consideración y respeto, invito a los órganos de gobierno de la universidad para que me acompañen con su apoyo en la travesía que hoy con gran ilusión y compromiso emprendemos, pues esa labor mancomunada se requiere para poder enfrentar y superar con éxito los múltiples retos que día a día nos impone la educación superior.